El bloque 12 de la urbanización Rómulo Gallegos fue rehabilitado tras quedar devastado. Las familias celebran regresar a sus hogares
La tarde-noche de este 24 de febrero no fue una jornada cualquiera en el bloque 12 de la urbanización Rómulo Gallegos, en el sector La Soublette de la parroquia Catia La Mar, en el estado La Guaira. Entre abrazos, llaves en mano y miradas que aún cargan el recuerdo de aquella madrugada del 3 de enero, 16 familias volvieron a cruzar la puerta de sus apartamentos, esta vez reconstruidos.
El edificio había quedado devastado como consecuencia de la intervención militar estadounidense ocurrida a inicios de año. Algunos apartamentos fueron destruidos en su totalidad; otros sufrieron daños severos. La incertidumbre se instaló entre los residentes, que pasaron de tener un hogar a no saber si podrían recuperarlo.
Diecisiete días bastaron para levantar nuevamente la estructura. Más de 500 trabajadores, organizados en tres turnos continuos, ejecutaron labores de demolición, refuerzo, rehabilitación y acondicionamiento integral. Las viviendas fueron entregadas con enseres y espacios comunes recuperados, además de áreas destinadas a la recreación y el encuentro comunitario.
Durante el acto de entrega, el gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, subrayó que la intervención no se limitó a la reconstrucción física. Explicó que, desde la madrugada del suceso, se desplegó acompañamiento social y psicológico para atender a las familias afectadas. “No ha sido solo concreto y cabilla; ha sido presencia permanente para que nadie se sintiera solo”, expresó.
El ministro de Hábitat y Vivienda, G/D Raúl Paredes, destacó la articulación entre los distintos niveles de gobierno y el Poder Popular para cumplir con el cronograma previsto. Señaló que la meta era restituir los hogares en tiempo récord y devolver estabilidad a las familias.
El acto también incluyó la inauguración de una plaza en homenaje a Rosa Elena González, adulta mayor de 80 años que falleció tras los hechos. El espacio fue concebido como punto de encuentro vecinal y símbolo de memoria para la comunidad de La Soublette.
Para los habitantes, el regreso tiene un significado que va más allá de lo material. Jesús Linares, coronel del Cuerpo de Bomberos de Caracas y residente del bloque, recordó que aquella madrugada debió rescatar a su madre, a su hija y a una vecina, además de ponerse a salvo. “Ese día sentía que todo estaba perdido. Hoy es el inicio de una nueva etapa”, afirmó.
Noris Marcano, quien quedó atrapada entre estructuras colapsadas, confesó que dudó de que el edificio pudiera recuperarse. “Pensé que lo iban a demoler. Cuando dijeron que regresaríamos en menos de un mes, no lo creía. Hoy estoy de nuevo en mi casa”, relató.
Griselda González coincidió en que el sentimiento inicial fue de incertidumbre. “En cuestión de horas nos quedamos sin vivienda. Ahora tenemos un hogar seguro”, expresó.
El balance oficial confirmó una víctima fatal y varios heridos leves. A casi dos meses del suceso, el bloque 12 vuelve a estar habitado. Las puertas se abren, los vecinos se reencuentran y el edificio, que fue escenario de una madrugada trágica, retoma su cotidianidad.



