La editorial que publicó a Mafalda anuncia su cierre tras seis décadas, en medio de la Feria del Libro de Buenos Aires.
En medio de la fiesta de la literatura argentina por la Feria del Libro de Buenos Aires la noticia llega con tristeza: tras seis décadas de trayectoria como sello independiente y familiar, cierra la casa editorial que dio a conocer a Mafalda.
Sin comunicados oficiales ni publicaciones en redes, el anuncio apareció en un breve cartel en el stand de Ediciones de la Flor durante la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, programada del 23 de abril al 11 de mayo.
«Es nuestra última feria, y nuestro último año de actividad», señaló el papel, que entre otros aspectos responsables de la decisión enumeró los cambios de la industria editorial, la tecnología y la economía argentina.
Casa de Mafalda: Debate y lectura del cierre editorial
Un reciente artículo publicado en el medio MinutoUno tituló el hecho como “Final para Ediciones de la Flor, Milei lo hizo” y recordó que el sello publicó obras clave de la literatura argentina y del humor gráfico, incluso en contextos de crisis económicas y dictaduras.
Según el periodista Gustavo H. Mayares, la editorial nació en 1966 y publicó su primer libro en 1967: La antología Buenos Aires: de la fundación a la angustia, con textos de autores como Julio Cortázar, Rodolfo Walsh, Leopoldo Marechal y David Viñas.
En 1968 llegó su primer gran éxito comercial con la edición de Paradiso, del cubano José Lezama Lima, y en 1970 incorporó a su catálogo el primer volumen de Mafalda, de Quino, obra que marcó su identidad editorial.
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Humor gráfico e identidad cultural de la Casa de Mafalda
Con el tiempo, el sello consolidó una fuerte apuesta por el humor gráfico y reunió a figuras como Caloi, Rep, Liniers, Crist, Nik y Decur, entre otros.
Durante la última dictadura cívico-militar, la editorial sufrió censura: prohibieron títulos como Cinco dedos y Ganarse la muerte, y su director, Daniel Divinsky, pasó 127 días detenido sin proceso. Luego se exilió en Venezuela entre 1977 y 1983, desde donde continuó la gestión a distancia.
Ni la prisión, ni la censura, ni las profundas crisis económicas que atravesó la Argentina en las últimas seis décadas lograron quebrar a Ediciones de la Flor, que durante ese período mantuvo su independencia frente a las grandes multinacionales, según el artículo de MinutoUno.
Y no fue hasta que llegó Javier Milei, enemigo declarado de la cultura, de la industria editorial en particular y de la industria nacional en general; de los escritores y de los artistas; en fin, de todo lo que represente pensamiento crítico, que la casa editorial de Divinsky y Mafalda cerró, sentenció el artículo.

